Enfocada principalmente en los grupos vulnerables.
Información realizada ante el terremoto ocurrido en Venezuela el 24 de junio de 2026.
El sistema de salud prioriza la atención de lesiones traumáticas críticas. Cada minuto cuenta para salvar vidas y prevenir complicaciones irreversibles.
El personal médico separa a los pacientes según la gravedad: fracturas complejas, aplastamientos y hemorragias reciben atención prioritaria inmediata.
Control de hemorragias y atención quirúrgica urgente para prevenir infecciones, sepsis y deterioro del estado del paciente.
Evacuación ordenada hacia centros hospitalarios con mayor capacidad y monitoreo continuo de casos críticos.
Conocer el patrón de lesiones permite anticipar necesidades y organizar mejor los recursos médicos disponibles en cada refugio.
Fracturas de huesos largos, las más frecuentes tras colapso estructural.
Derivadas de heridas mal atendidas o expuestas a contaminación ambiental.
Lesiones en cabeza o región dorsal por impacto con escombros.
Lesiones graves por atrapamiento bajo estructuras colapsadas.
Causadas por incendios secundarios y explosiones de gas tras el sismo.
Las poblaciones más vulnerables —embarazadas, niños, adultos mayores y personas con discapacidad— requieren protocolos de atención diferenciados, acceso preferencial a servicios y un entorno de protección reforzada en cada etapa de la emergencia.
Buscar atención médica inmediata si el sistema local está saturado. No postergar la evaluación prenatal aunque las instalaciones sean temporales.
Monitorear constantemente: sangrado vaginal, pérdida de líquido amniótico, contracciones prematuras o ausencia de movimiento fetal son emergencias que requieren atención inmediata.
Priorizar el acceso a refugios con agua potable, baños separados y espacios de privacidad para reducir el riesgo de complicaciones durante el parto y el puerperio.
Durante una emergencia, la continuidad del cuidado prenatal y el apoyo específico son vitales para la salud de la madre y el bebé. Es fundamental anticipar las necesidades y asegurar el bienestar.
Asegurar acceso a alimentos nutritivos y agua potable para mantener la salud materna y el desarrollo fetal adecuado. Priorizar suplementos prenatales.
Mantener un suministro de medicamentos esenciales, como vitaminas prenatales o tratamientos para condiciones crónicas, y conocer puntos de distribución.
Establecer un plan flexible que contemple posibles escenarios y ubicaciones alternativas para el parto en caso de que las instalaciones habituales no estén disponibles.
Facilitar el acceso a redes de apoyo psicosocial para manejar el estrés y la ansiedad, cruciales para el bienestar de la embarazada y el entorno familiar.
La atención médica y el apoyo psicosocial no terminan con el parto. Es fundamental garantizar la continuidad del cuidado post-parto y el bienestar del recién nacido, así como proteger espacios vitales para su desarrollo.
Asegurar visitas de seguimiento para la madre y el recién nacido, vigilando signos de complicaciones como infecciones, hemorragias o depresión post-parto. Revisar el estado de las vacunas del bebé.
Facilitar espacios privados y apoyo profesional para la lactancia materna exclusiva. En emergencias, es la fuente de nutrición más segura y protege al bebé de enfermedades e infecciones.
Disponer de áreas seguras y designadas dentro de los refugios para madres gestantes, lactantes y sus bebés. Estos espacios deben ofrecer privacidad, higiene y protección contra riesgos ambientales y sociales.
Haz clic aquí Atención de embarazadas en situaciones de emergencia.
La disponibilidad de agua potable y sistemas de saneamiento adecuados es vital para prevenir brotes de enfermedades infecciosas en albergues temporales. Una gestión temprana y eficiente es clave.
Asegurar fuentes de agua seguras o métodos de purificación efectivos para el consumo, cocina e higiene personal.
Establecer baños separados por género, lavamanos con jabón y gestión de residuos sólidos para evitar la contaminación.
Capacitar a los ocupantes del albergue sobre prácticas de higiene, especialmente lavado de manos, para reducir la transmisión de enfermedades.
El hacinamiento aumenta la exposición a violencia infantil y abuso. Mantener protocolos de registro y supervisión constante por adultos de confianza es obligatorio.
El estrés postraumático en menores puede manifestarse como regresión, agresividad o mutismo. El soporte emocional temprano reduce secuelas a largo plazo.
Crear zonas exclusivas para niños y adolescentes dentro del albergue facilita la contención emocional y la vigilancia protectora comunitaria.
Los albergues concentran a cientos o miles de personas en condiciones de hacinamiento, lo que convierte la gestión sanitaria en una prioridad de seguridad colectiva. Actuar con rapidez y organización puede evitar brotes que amplifiquen la tragedia.
Consumir únicamente agua tratada o embotellada. El cólera y otras enfermedades diarreicas se propagan con rapidez cuando el agua está contaminada con residuos o cadáveres.
Lavarse las manos antes de comer, después de usar el baño y al atender heridos. Es la medida preventiva más eficaz y de menor costo disponible en los albergues temporales.
Separar y disponer correctamente los desechos orgánicos y sanitarios para evitar la proliferación de vectores como moscas y roedores que transmiten enfermedades infecciosas.
Ventilar los espacios, usar mascarilla si hay síntomas y evitar el contacto cercano con personas enfermas para reducir la transmisión de infecciones respiratorias en espacios cerrados.
Tras un terremoto, el riesgo de brotes infecciosos se multiplica. La vacunación es una de las herramientas más efectivas para proteger a la comunidad en los albergues.
Refuerzo prioritario para niños menores de 5 años en contextos de hacinamiento (en caso de potenciales brotes)
Especialmente importante para adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. (no es indicación de emergencia)
Se recomienda ante la probable contaminación de fuentes de agua y alimentos o si hay casos en los albergues temporales.
Otras vacunas: las recomendadas por las autoridades de salud
Indispensable para personas con heridas expuestas a tierra, escombros o metal.(Es recomendada en el contexto de pos terremotos, de acuerdo a exposición y vacunación pevia o desconocida.
Tras un terremoto, las heridas son comunes y el riesgo de infección es alto debido a la exposición a escombros y suciedad. Una respuesta rápida y adecuada en la limpieza de lesiones y la prevención del tétanos es vital para evitar complicaciones serias y proteger la salud de los sobrevivientes.
Lave cuidadosamente las heridas con agua potable y jabón, desinfecte con un antiséptico si está disponible y cubra con un apósito limpio. Esto minimiza el riesgo de infecciones bacterianas y otras complicaciones.
El tétanos, causado por bacterias presentes en el suelo y los escombros, es una amenaza grave. Es crucial que todas las personas con heridas, especialmente las expuestas, reciban una dosis de refuerzo o inicien la vacunación si su estado inmunológico es desconocido.
La devastación de un terremoto no solo destruye infraestructuras: también fractura el tejido social y emocional de las comunidades. La salud mental y la seguridad personal son pilares inseparables de la recuperación colectiva.
El hacinamiento, la pérdida de privacidad y el estrés extremo amplifican la violencia intrafamiliar y sexual.
Los albergues son entornos de alta vulnerabilidad que requieren vigilancia activa.
Reportar cualquier sospecha de abuso a las autoridades o equipos de apoyo instalados en los centros de acopio. La omisión también es una forma de complicidad.
Organizar grupos de vigilancia entre mujeres y vecinos para la protección mutua y el acompañamiento constante en zonas de descanso y servicios sanitarios.
Conocer de antemano las líneas de denuncia, refugios especializados y módulos de atención a víctimas de violencia habilitados en la emergencia.
En medio del caos post-terremoto, las personas con discapacidad enfrentan desafíos únicos. Es crucial garantizar su seguridad y bienestar, asegurando que nadie quede atrás durante la respuesta y recuperación.
Establecer mecanismos para identificar rápidamente a las personas con discapacidad en los albergues temporales y comunidades, conociendo sus necesidades específicas de movilidad, comunicación o salud.
Proveer asistencia personalizada para evacuación, acceso a medicamentos, dispositivos de apoyo y asistencia para el cuidado personal, respetando su dignidad y autonomía.
Utilizar formatos accesibles (lenguaje de señas, braille, audio) para transmitir información vital sobre seguridad, servicios y ayuda disponible, incluyendo a todos en la cadena de comunicación.
Las personas mayores, especialmente aquellas con condiciones preexistentes o movilidad reducida, son particularmente vulnerables durante y después de un terremoto. Su atención requiere un enfoque específico y sensible para garantizar su seguridad y bienestar.
Priorizar la evacuación segura de personas mayores, ofreciendo apoyo físico y utilizando equipos adaptados si es necesario. Asegurar caminos despejados y accesibles en los refugios.
Asegurar el acceso a medicamentos para enfermedades crónicas y monitoreo constante de su estado de salud. Facilitar el apoyo de cuidadores si lo requieren.
Proveer un ambiente tranquilo y de apoyo. Combatir el aislamiento y la confusión, fomentando la comunicación y la participación en actividades adaptadas a sus capacidades.
Habilitar áreas en los refugios que sean fácilmente accesibles, con sanitarios adaptados y camas o colchonetas adecuadas para su comodidad y seguridad.
En situaciones de emergencia, la gestión de enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión o VIH, es crucial. Interrumpir el tratamiento puede tener consecuencias graves. Es vital asegurar el acceso continuo a medicamentos y atención médica.
Reporta tus necesidades médicas al personal de salud en el refugio. Guarda tus medicamentos en un lugar seguro y a la mano, con sus recetas si es posible.
Para personas viviendo con VIH, la adherencia a la terapia antirretroviral (TARV) es innegociable. Infórmate sobre los puntos de distribución de medicamentos y el soporte psicológico disponible.
Aunque las condiciones sean precarias, intenta mantener comunicación con el personal médico para monitorear tu estado y ajustar tratamientos si es necesario.
Las reacciones emocionales tras un desastre son normales. Reconocerlas y buscar apoyo a tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación saludable y un deterioro prolongado.
Insomnio, irritabilidad, llanto frecuente y dificultad para concentrarse son respuestas esperadas. No indican debilidad: son señales de que el sistema nervioso procesa el trauma.
Buscar espacios de escucha activa y grupos de apoyo organizados dentro del albergue. Compartir experiencias en un ambiente seguro acelera el proceso de recuperación emocional.
Si la ansiedad impide realizar actividades básicas o persiste más de dos semanas, acudir a los módulos de salud mental habilitados por el Ministerio de Salud en cada albergue.
Identifica los números de emergencia locales desde el primer día.
Si padeces enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o epilepsia, garantizar el suministro continuo de medicamentos es una prioridad de vida.
Evita la desinformación que genera pánico innecesario. Sigue solo las instrucciones de autoridades sanitarias, defensa civil y organismos de emergencia verificados.
La solidaridad vecinal es el recurso más poderoso en una emergencia. Organízate, comparte información y cuida a quienes tienen menos movilidad o recursos.
Soporte espiritual
La fe y la esperanza son importantes para la recuperación y resiliencia.
En momentos de crisis, el acceso a servicios médicos y apoyo psicológico es fundamental. Diversas organizaciones y el gobierno ofrecen asistencia gratuita para atender tus necesidades físicas y emocionales, desde primeros auxilios hasta consejería para gestionar el estrés post-traumático.
Organízate con tus vecinos para mejorar las condiciones de higiene del refugio, distribuir recursos y garantizar que nadie quede sin atención. Una comunidad organizada sobrevive y se reconstruye más rápido.
Documenta las lecciones aprendidas de este evento para fortalecer a tu comunidad ante futuros desastres. La memoria colectiva es la mejor herramienta de prevención que existe.
La respuesta efectiva comienza con la prevención y termina con una comunidad organizada. Tu participación activa salva vidas.
No ignores las recomendaciones sanitarias por mínimas que parezcan. Cada medida suma en la protección colectiva del albergue temporal.
Si necesitas ayuda, identifica siempre al personal sanitario uniformado en los albergues. Nunca te automediques ni postergues una consulta urgente.
Comparte esta guía con familiares y vecinos. La información verificada salva vidas; los rumores pueden costarlas.
"La preparación y la solidaridad comunitaria son los pilares que convierten una tragedia en el punto de partida de una sociedad más fuerte."
Descargar recurso de guia de albergues temporales
Página web realizada con ayuda de la IA , por: Mónica Carvajal Carvajal (Programadora y Desarrolladora) , Sara Carvajal Carvajal (Programadora y Desarrolladora) , Ana de Carvajal (CClas-IA) y Bethania Sánchez (QA, por sus siglas en inglés, Quality Assurance). Especialistas autores que realizaron y validaron el documento : Ana de carvajal (Infectóloga y Gerente de Servicios Asistenciales de Salud), Carlos Cabrera (Obstetra y especialista en Salud Fetal), Sinaí Fragoza Gomez (Internista e Infectóloga), Patricia Valenzuela (Internista e Infectóloga) , Saúl Peña (Salúd Pública) , Milda Marcano (Epidemóloga) , Geritza Urdaneta (Internista) , Claudia Pinto (Pediatra e infectólogo) , Alfonso Morales Rodriguez (Internista e Infectólogo) , Cesar Omar Pacheco (Internista), Edith Atencio (Médico cirujano con experiencia en enfermedades de la piel), Edwinis Garcia F (Pediatra y puericultora)
Nota: no tenemos conflicto de interés. No estamos solicitando contribuciones.
Todo lo que necesitas saber para actuar con rapidez, seguridad y solidaridad después de un sismo.